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Toda una vida de mujer casada, más de cuarenta, menos de cincuenta, soy de esas mujeres digamos macizas, buenos pechos, ancha espalda, anchas caderas, gruesos muslos, ojos cafés, nariz respingada, finos labios, cabellos castaños prematuramente encanecidos, que en mi juventud llegaban a mi cola, pero que en la actualidad lo uso corto, hasta con la nuca rapada.

Soy de carácter tranquilo, de meditar las cosas, de pensar antes de actuar.

Y toda mi vida fui ese estereotipo de mujer perfecta, ama de casa, madre, fiel a su hombre, de correcto vestir, de excelentes modales, cero vicios, ese tipo de persona con un prontuario intachable, nunca un desliz, nunca pisar en falso…

Mi esposo, un importante ejecutivo que se la pasa metido en su empresa, su vida en sí misma es esa empresa, y vive girando en derredor del mundo, la mayoría del tiempo con el culo arriba de un avión, ya me acostumbré a esa vida, y solo sé que tengo parte de él, lo amo a mi manera, el me ama a su manera, nuestro matrimonio se transformó poco a poco en una sociedad, como que estamos juntos pero cada quien tiene su vida, y honestamente, no imagino mi vida sin el gordo.

 

 

Hacía años que no me cruzaba con mis compañeras de estudios secundarios, unos veinte, apenas con algunas, por face, no mucho más, y surgió la idea de reunirnos, creo que casi todos hacemos esto en algún momento de nuestras vidas, cena de chicas, después de tantos años.

Y nos fuimos contactando, una a una, poco a poco, buscamos un restaurante, reservamos, y todas las piezas del rompecabezas al final se acomodaron, 21 de setiembre, empezaba la primavera…

Recuerdo que esa noche me vestí con una pollera negra, larga, por debajo de las rodillas, una camisa azul eléctrico y zapatos medio taco, nada llamativa, solo una mujer de poco más de cuarenta años, que, por cierto, aunque en forma prematura, ya era abuela.

Tomé un abrigo de media estación, aún se ponía fresco al anochecer, y pedí un taxi, cuando sé que voy a beber, prefiero dejar mi coche en el garaje.

Y así fue ese reencuentro, después de tantos años, una veintena de mujeres resumiendo sus vidas.

Marina, la diosa del curso, la chica que todos los galanes coqueteaban, ahora estaba gorda, con un visible sobrepeso.

En cambio, Ana, la flaca, la corta de vista, la que era centro de burlas, se había operado la vista, lucía joven, ella era el vivo ejemplo del cuento del patito feo.

Maira había tenido un accidente de tránsito, cojeaba de una pierna, aunque trataba de disimularlo

Carla era casi una celebridad, la chica de puntajes perfectos, estuvo estudiando en Londres, y se la pasaba recorriendo el mundo.

Sofía, la bohemia, era escritora, todos hablaban de sus publicaciones y me sentí mal en ese momento, yo era la única que no tenía idea de qué diablos hablaban.

Así, podría repasar el presente de cada una, una por una, algunas casadas, otras divorciadas, con hijos, sin hijos, felices, frustradas, adineradas, pobretonas, y entre todas no podía faltar Alejandra…

Alejandra era mi contra cara, siempre lo había sido, una chica muy bonita, esa que siempre estaba pintarrajeada, la que vestía sugerente, la que sacudía las caderas al caminar, la chica que todos querían cogerse, y por supuesto, la chica que cogía con todos.

Era la chica que tenía siempre la historia calienta a flor de labios, la que todas escuchábamos, la enciclopedia abierta de desvíos sexuales.

Así que en absoluto me pareció extraño que esa noche ella no cuadrara con el resto de las chicas, lucía unos finísimos zapatos con dibujo de leopardo, con altos tacos para disimular su baja estatura, un catsuit, esos conjuntos como calzas enteritos, más propio de una quinceañera que de una mujer que pisaba los cincuenta, en negro, que le marcaban la silueta como si estuviera desnuda, dejando poco que imaginar, piernas, caderas, cola, concha, cintura y tetas, a propósito, se había hecho las tetas porque lucían llamativamente enormes…

Tenía un abrigo liviano en el mismo tono de sus zapatos, su cabello teñido a pelirrojo, con enormes rulos, resaltando esos envidiables ojazos azules que todas deseábamos tener…

Si, evidentemente Alejandra era esa mujer a la que todas criticábamos a su espalda, porque un poco así somos las mujeres, no soportamos ver en otras cosas que quisiéramos hacer propias…

Y ella era así, con su verborragia, siempre llamando la atención y cuando llegó su turno de hablar, porque todas fuimos contando un poco de nuestras aburridas vidas, ella no tuvo reparos en decir cosas que sabíamos íbamos a escuchar, porque ella era previsible, solo hablaría de sexo…

Bueno chicas, que les puedo contar, ya me conocen, tuve cuatro matrimonios, cuatro divorcios, varios amantes, no tengo hijos, vivo sola…

                Que quieren que les cuente? Mi último encuentro casual?

 Ella hablaba a viva voz, sin importar quien pudiera escuchar, y nosotras, solo hicimos silencio…

Hace unos meses aproveché una promoción aérea, así que con una amiga viajamos al norte de Brasil, con la idea de descansar, disfrutar, bailar y coger… y no justamente en ese orden… ja!

                 Alejandra largó una carcajada estruendosa que llamó la atención de propios y extraños

Bueno, resulta que un día como cualquier otro estábamos las dos en la playa y nada hacía prever nada fuera de lo normal, mi amiga había bebido mucho la noche anterior y estaba una tanto zombie, se la pasaba tirada en la arena durmiendo bajo el sol, y yo empecé a aburrirme, la sacudí un par de veces, pero parecía muerta, fui al mar, volví y nada, al final desistí, tomé mi bolso de mano, mi capellina, mi pareo  y me fui a caminar por ahí, por la playa, costeando la línea del mar…

                Llegué a unos complejos de pequeñas cabañas, en verdad eran como cuartos separados, en troncos y techo de paja, eran sitios de venta, como ferias de temporada.

 Me metí en un par, y al final en uno que solo vendían trajes de bañoempecé a ver, había mucha variedad y muy coloridos, al fondo noté que estaba la caja para pagar y también unos espejos donde podías verte de cuerpo entero y probar el traje de baño que te gustara, obviamente, sobre la ropa …

La cosa es que yo estaba en ese lugar, pero no había visto un pequeño detalle, a un lado estaba el dueño, acomodando unas cajas en cuclillas, se me hizo inevitable no mirarlo, estaba descalzo, con uno se esos pantalones de neopreno, eso que usan los chicos que practican surf, de la cintura para arriba estaba sin nada, su piel bronceada por el sol, con una musculatura envidiable, sus cabellos endiablados llegaban casi a sus hombros, con un castaño de nacimiento tirados a un rubio platinado de peluquería, combinando ambos tonos en una forma muy sexi, adiviné unos veinticinco, treinta años, un bebé para mi…

 Alejandra había hecho una descripción tan caliente del joven que me hizo erizar cada bello de mi piel

En eso notó mi presencia, giró hacia mi lado y regalándome una sonrisa me dijo que mirara lo que quisiera, que cualquier cosa le consultara, pero saben que, casi me derrito al ver los ojazos azules que el bastardo se cargaba, mierda…

Dejé la capellina a lado junto con mi bolso d emano y empecé a husmear por aquí y por allá, de pronto encontré algo especial, un traje llamo mi atención, era como color coral, una mezcla entre rosado y naranja muy lindo, la cosa es que estaba en un estante muy arriba y bueno, obvio que la petisa no alcanzaba…

 Nos reímos, si, ella era de las mas bajas, y sonó muy loco la forma en que lo dijo

Tuve que pedirle que me ayudara, no había nadie más en el local así que pronto vino a mi lado, hizo que le indicara cual era el modelo, le enseñé con mi dedo índice, luego preguntó cuál era mi talla y cuando le dije ‘XXL’ empezó a reírse, esto me sacó de onda, y encima me dijo ‘pensé que eran aún más grandes’

 Claro, – pensé para mis adentros con un poco de envidia – flor de puta, con dinero cualquiera se transforma en una ‘puro tetas’, y obvio que el tipo a no ser que fuera gay iba a hacerse el gracioso, pero que puta reventada…

 Entonces, el me lo alcanzó, lo probé por sobre la ropa y me decidí a llevarlo, fui por mi cartera, la abrí por mi monedero y bueno, ahí me di cuenta de que lo había olvidado, no tenía una moneda encima, y ahí comenzó lo rico…

El, al observar la situación, me propuso de una forma muy rica que me lo probara, que pensaba que me vería espectacular con él, pero le dije que no, el joven insistió, me dijo que, si no tenía con que pagarlo, pues como pensaba llevarlo.

Yo me quedé pensando, entonces insistió, me dijo que, si yo me lo probaba y modelaba para él, era gratis, obsequio de la casa… y sonó mas interesante que la otra opción, volver por el dinero…

 Le dije que estaba bien, pero lo haríamos a mi manera, primero, tendría que cerrar la puerta de la cabaña, para tener privacidad y evitar que entrara algún curioso, lo hizo casi sin parpadear, a la velocidad de la luz, segundo, que se quedara mirando la pared mientras yo me cambiaba, nada de espiarme, ya que recordaran que les conté que el sitio era un tanto improvisado y no tenía probadores ni nada por el estilo, así que me hizo caso y quedando al otro extremo, yo le di la espalda y comencé a desnudarme para ponerme ese traje de baño, deslicé la tanga entre mis piernas, y lo acomodé en su sitio, era demasiado bajo por delante, y demasiado pequeño por detrás,  luego lo complicado… mis bubis… ja! ja!

Acomodé mis nenas y comprobé que el tenía razón, a pesar de ser el talle más grande hubiera necesitado uno más, mis pechos parecían escapar por todos lados, se me hacía muy sexi…

Alejandra contaba todo con tal lujo de detalles y ponía tanto énfasis que había logrado captar toda nuestra atención, ella parecía estar dando un discurso, y en algún punto sentí que me empezaba a excitar con cada palabra

Terminé de cambiarme, entonces voltee y me encontré con que él estaba viéndome, me enoje mucho porque yo le había pedido que no me mirara, no era la idea que me viera desnuda, se lo reclame con vehemencia, pero el muy suelto de cuerpo me dijo ‘que pedirle eso a un hombre era como dejarle un dulce a un niño y esperar que no se lo coma’ y seguido de eso dijo ‘por cierto, hermoso cuerpo’… cosa que me puso rojísima y en ese momento se sentó en una silla que había dentro de la cabaña y me dijo ‘vamos… modelame, ese fue el trato, cierto?’

Ah! chicas… chicas… no sé por qué pero eso me excitaba… era esa mezcla de vergüenza pero de ganas … era rico!, así que ese traje de baño se estaba mojando un poquito ja! ja!

 Bueno, yo si se porque la excitaba, porque era una puta calienta vergas…

 Así sentado como estaba comencé a caminar frente a él en manera muy sexy, a modelarle, él se paró y se puso atrás de mi espalda y me dijo ‘no me lo quieres modelar más de cerca?’… y comenzó a pasar las manos sobre mi piel, mis hombros, mi abdomen, mis piernas y en un punto llegó a esa parte baja de la tanga y pasó sus dedos sobre el… ahhh! se sentía riquísimo! no pude evitar soltar un gemido… a lo que respondió riéndose y diciendo ‘pero que mojada estás! o es la humedad del clima?’… mientras seguía tocándome y besando mi cuello, comenzó a bajar el sostén, solo dijo ‘se ve más rico sin esto’… me volteó y ahhhh! no saben que rico fue!!! pasó sus manos sobre mis pechos, mis pezones se pusieron duros y fué a ellos con tu lengua uf! riquísimo! les juro que me tenía gimiendo y me sacó un orgasmo riquísimo solo de esa forma, con lo cual se quedó  sorprendido y me preguntó si quería más, obvio le dije que si…

 Y si… obvio que diría que sí, puta, puta como siempre… pero ya estaba empapada con su historia, era todo muy vívido, así que como no antojarse un poquito…

 Entonces solo bajó su bermuda y el slip y salió una verga tan hermosa… bien dura y erecta ahhh! no pude evitarlo me puse de rodillas y fui directo a ella, a chuparla con unas ganas que ahora que lo pienso, que puta que estaba… la cosa es que se la chupaba con unas ganas terribles, y después la metí en medio de mis tetas… ja! ja! hubieran visto su cara! pagarían por ver eso! es que su pene desaparecía literalmente entre mis enormes tetotas!

En un punto me paró y me llevó done estaba la caja de cobro, había una mesa como mostrador de vidrio, entonces me empinó y comenzó a hacerlo muy rico, mis tetas pegadas en el vidrio y todo fue muy erótico… después me volteó y me sentó en la mesa, para poder abrir mis piernas y hacer algo tan rico… ahhh!!! en ese punto él hacía conmigo lo que quería, metió su lengua sobre mi clítoris  y todo eso fue genial, lo dejé hacer, me empecé a apretar los pezones que los trnía duro como piedras y estiré mis pechos hasta mi boca, empecé a lamerme yo misma…

 Alejandra contaba todo en una forma muy natural, no sé cómo no le daba vergüenza, en su lugar jamás podría haber contado algo tan íntimo, pero celebro que lo hiciera, a esa altura ya tenía una calentura terrible, un hormigueo entre las piernas…

…Y cuando me iba a venir paró y me metió de una su verga… eso fue muy rico, pero les juro que lo odié en ese momento, yo quería terminar ya solo paró… pero ya con su verga dentro de mi concha no duré mucho con lo excitada que estaba, quien lo hubiera resistido? así que termine con profundo gemidos, olvidándome que estaba en una cabaña improvisada en medio de la playa…

Y justo después el haría lo mismo, pero con rapidez hizo que me arrodillara a sus pies y empezó a largar semen en mi boca, chorrito a chorrito… ah! chicas! que rica estaba su lechita!!!

Llego casi todo en mi boca, pero se guardó una parte, se alejó y lo que quedaba lo apuntó en mis tetas, fue muy porno, pero su líquido viscoso bañó mis pechos y para rematarla me pidió que yo misma me lamiera, y obviamente le di el gusto… me lavé con mi lengua y degusté hasta la última gota…

 Todas quedamos expectantes esperando el final de la historia, con los ojos fuera de órbita y los oídos abiertos, entones continuó

Y bueno, me había ganado mi traje de baño, me lo volví a poner, tomé mis cosas y solo me despedí de ese joven, que saben una cosa? nunca le pregunté el nombre, nunca mas lo vi…

Cuando llegué mi amiga estaba sentada en una silla de playa, bajo una sombrilla, y me preguntó donde estaba, y de donde había sacado ese traje de baño que por cierto lucía muy bien, y tuve que contarle lo sucedido como termino de contarles a ustedes…

 Y así pasó su historia, una historia un tanto increíble para la mayoría de las mujeres, pero no para Alejandra, esa puta era capaz de eso y mucho más…

Volvía a casa a la madrugada, sola, caliente, deseando a mi esposo, es cómico, con su historia terminé la noche masturbándome como si fuera una niña adolescente…